martes, 19 de julio de 2011

La calesera

La calesera
Zarzuela en tres actos
Texto original de EMILIO GONZÁLEZ DEL CASTILLO y LUIS MARTÍNEZ ROMÁN
Música de FRANCISCO ALONSO
Estrenada el 12 de diciembre de 1925 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid

Elenco del estreno

Maravillas: CORA RAGA, Elena: BEATRIZ CARRILLO, Piruli: ENRIQUETA SOLER, Rafael: MARCOS REDONDO, Calatrava: EDUARDO MARCÉN, Gangarilla: ANTONIO PALACIOS, El Bajo: JOAQUÍN TORRÓ, Luís Candela: VICENTE CARRASCO

La obra

La obra comenzó a gestarse tres años atrás y, ¡lo que son las cosas!, no se terminó hasta horas antes del estreno pues al maestro Alonso no le salía la frase angular de la romanza final de barítono. Fue en 1922 cuando el músico conoce al ingeniero (Luís Martínez Román) quien le lee una zarzuela que lleva por título LA CALESERA, y Paco Alonso, ya a esas alturas con muchos tiros dados huele un buen tema pero falto de picardía teatral, técnica y oficio, por lo que le presenta a Emilio González del Castillo para que arregle la obra, lo que hace tomándose su tiempo pues hasta 1924 no lo entrega, y tampoco el músico, recreándose en la suerte, no tiene prisa; esta llega por la acuciante situación del Teatro de la Zarzuela que necesita una obra que lo salve; Alonso retoca y acaba su música a la medida de los cantantes que la van a estrenar, pero no da con la tecla de la última romanza, hasta que le llega la inspiración y la frase musical “tu me puedes olvidar, yo jamás te olvidaré” que completa la romanza y la partitura casi en el umbral de la representación. El estreno previsto para el día 11 se atrasa al día siguiente por dificultades de última hora.

El estreno es un éxito rotundo, cinco veces se canta el pasacalle, dos el himno (“el pasacalle de los chisperos fue algo de locura” dijo García Iniesta en La Libertad añadiendo “dos veces cantó Marcos Redondo el himno a la libertad ¡Qué ovaciones! Inmensas, prorrogadas, inacabables”) y tres la romanza final (“Si grande fue el triunfo del maestro Alonso, lo fue mayor, si cabe, el logrado por Marcos Redondo que estuvo insuperable en todo momento y repitió todos sus números, y algunos hasta tres veces, cantando cada vez mejor y demostrando que es un verdadero divo” según la Gaceta Teatral.) “Hacía tiempo, dice Bejarano en El Liberal, que no presenciábamos en el teatro una parecida explosión de entusiasmo”. Otra perspectiva nos la da Marcos Redondo en sus Memorias, al contarnos que la tarde del estreno le había a su mujer “que preparase las maletas por si tenían que salir para Barcelona en el tren de las nueve. ¿Es que ha pasado algo? Todavía no, Es esta noche cuando tiene que pasar.” Y sigue contando “No la dejé ir al teatro. Me lo jugaba todo en aquella ocasión y no podía exponerla al bochorno de un fracaso estrepitoso, dado el avanzado estado de su gravidez. Y he dicho que me lo jugaba todo, porque yo estaba decidido a ahilar la voz hasta lo inverosímil. Un fallo, cualquier quiebro o vacilación, dadas las circunstancias, hubiera sido de fatales consecuencias. Y yo lo sabía. Por eso no pude ser dueño de mi hasta el tercer acto.”

Pero no termina ahí la cosa, se suceden los homenajes y el mejor de ellos el contrato para el Apollo de París en donde se representó LA CALESERA en los meses de junio y julio de 1927, con Cora Raga, Marcos Redondo, Pablo Gorgé, Eduardo Marcén y Antonio Palacios en los principales papeles, siendo la cumbre la función de gran gala a la que asistieron los Reyes de España, el Gobierno Francés y el Cuerpo Diplomático. Los años no privan a esta zarzuela de un éxito asegurado cada vez que se representa, y el pasacalle de los chisperos ha quedado como un símbolo de la música española. El 1 de abril de 1965 se representó LA CALESERA en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en función homenaje a Marcos Redondo, con Vicente Sardinero interpretando a Rafael Sanabria, no pude asistir (si lo hicieron mis padres, ella ya herida de muerte) y lo lamenté tanto por el barítono joven como por el veterano que participó en el fin de fiesta pese a llevar retirado 8 años.

El compositor

Francisco Alonso, nació en Granada el 9 de mayo de 1987 y murió en Madrid el 18 de mayo de 1948. De 1900 datan sus primeras obras conocidas, estrenadas en Las Escuelas del Ave María del Padre Manjón, poco después en 1903 es nombrado director de la Orquesta Filarmónica de Granada y de la Banda de obreros polvoristas de El Fargue (según el Diccionario de la Zarzuela en 1906). En 1911 marcha a Madrid aunque nunca perdió su idiosincrasia “granaína”, pues prácticamente fue embajador de Granada en Madrid. Imposible relacionar ni siquiera un porcentaje considerable de sus obras, solo citaré entre las zarzuelas LA LINDA TAPADA y LA BEJARANA (1924), CURRO EL DE LORA y LA CALESERA (1925), LA PARRANDA (1928) y LA PICARONA (1930); y entre las Revistas, LAS CORSARIAS (1919), LAS CASTIGADORAS (1927) y LAS LEANDRAS (1931), entre otras composiciones destaca la famosísima MAITECHU MÍA y EL HIMNO DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA DE SEVILLA (1929) reliquia recientemente desenterrada por Blue Moon al incluirla en los 5 CDs de Miguel Fleta. Compositor chispeante y brillante que yo creo que pudo alcanzar más calidad de habérselo propuesto pero, como a Guerrero y otros, le atrapó el éxito pronto y fácil, con apresuramiento salvado sólo por su inspiración (consta que los ensayos de La Calesera empezaron sin haber acabado los números musicales, entre ellos el famoso pasacalle y más todavía la romanza final para Marcos Redondo cuya frase musical “tu me puedes olvidar, yo jamás te olvidaré” pasó de las musas al teatro unos días antes del estreno) desembocando en la Revista que en definitiva dañó a la Zarzuela, y eso que aquellas Revistas eran muy superiores a las que les sucedieron. Por eso me hace gracia que “sea políticamente correcto” asimilar lo zarzuelero con su predominio en una determinada época de España, más o menos desde los felices 20 hasta la mediación de la dictadura franquista, cuando, a mi parecer, precisamente la Zarzuela ha sido víctima y no verdugo de la situación vivida en esos años por la música en España.

Los libretistas

Emilio González del Castillo nacido en Madrid el 4 de abril de 1882 y muerto en la misma ciudad el 31 de enero de 1940. Libretista e Interventor del Estado en los ferrocarriles de España. Fue autor de la letra de muchas revistas de su gran amigo Alonso, de su famosísima canción “Maitechu mía” y de más de ochenta obras líricas, muchas en colaboración con José Muñoz Román, entre las que destacan las siguientes zarzuelas: LAS LEANDRAS, LA CALESERA y LA PICARONA de Alonso, estas dos últimas en colaboración con Luís Martínez Román, LOS CALABRESES de Luna y KATIUSKA de Sorozabal.

Luís Martínez Román nació y murió en Madrid, respectivamente, el 30 de septiembre de 1875 y el 3 de junio de 1942. Fue ingeniero, catedrático de ingeniería, dramaturgo, poeta y un gran aficionado al teatro. En solitario y para el teatro hablado escribió diversas obras, pero ha pasado a la posteridad por las zarzuelas de Alonso que escribió en colaboración con Emilio González del Castillo, LA CALESERA y LA PICARONA

Sinopsis

El primer acto se desarrolla en el interior de un café. Al alzarse el talón están sentados a las mesas varios comediantes, entre ellos Maravillas, “la Calesera”, tres cómicos, dos jóvenes conspiradores de la libertad, un mozo de café, un hombre embozado, un par de parroquianos y en la puerta de la calle, cantando y rodeado de chiquillería. Perico el ciego con su lazarillo. Maravillas, a su vez canta una de las canciones de ciego, y es jaleada por el público, hasta que una cercana música de bandurrias y guitarras les distrae de su diversión, y escuchan. Se trata de una boda que pasa de largo, llevándose a toda la chiquillería que se entretenía con el ciego. A1volver la quietud los tres cómicos reclaman su sueldo a García, padre de Maravillas. Mas, este confiesa que aún no puede pagarles, y ante la insistencia de los cómicos es su propia hija quien va a defenderle. En aquel preciso instante aparece Gangarilla, novio de Pirulí, otra de las cómicas. Trae una nueva obra que va a ser representada por la compañía, y habla también acerca de los revuelos de la política, pero se interrumpe al reparar en la sospechosa presencia del embozado, que permanece silencioso en su mesa. Manolo, uno de los jóvenes, se acerca al embozado y le pregunta su nombre. Este, sin contestar a la pregunta, le pide la hora, Manolo advierte que de pronto le ha desaparecido el reloj, pero el embozado se lo muestra en la palma de su mano y pregunta a Manolo si aquel incidente es suficiente para identificarle. El embozado se marcha a la calle, y Manolo, aún algo aturdido, se acerca a sus amigos para comunicarles que se trataba del famoso Luís Candelas. Nuevamente enfrascados en la conversación se habla de Rafael Sanabria, revolucionario político de mucho talento, a quien se persigue, y de quien Maravillas está secretamente enamorada. Gangarilla añade que Sanabria va a casarse con la Marquesa de Albar, Maravillas queda asombrada y dolorida, pero sin demostrarlo. De pronto vuelve a acercarse la música de la boda, y entran los novios en el establecimiento. Los cómicos aprovechan la ocasión para unirse a la comitiva y beber gratis. Cuando más entretenidos están, entra Elena, Marquesa de Albar, seguida por su mayordomo, Calatrava. Elena viene en busca de Rafael Sanabria, y al no hallarlo presente decide aguardar. Por medio de un anónimo ha sabido que Rafael tiene amores con Maravillas. Maravillas, al acercarse casualmente por la mesa de Elena, reconoce a la Marquesa, que a su vez sabe quién es “la Calesera” Con ironía celosa se disputan el amor de Rafael, hasta que Maravillas admite su propia derrota y queda llorando con el consuelo de Gangarilla. Entonces, entre ruido de gritos, tiros y cristales rotos, aparece el propio Rafael Sanabria, herido. Elena se adelanta con serenidad y se lo lleva para curarle. Maravillas presencia con dolor la escena. Todos gritan de entusiasmo hacia Sanabria, pero entonces entran Eduardo y Luís Candelas exclamando que les quieren arrebatar la bandera. Rafael no puede levantarse para impedirlo, pero Maravillas echa a correr hacia Eduardo, le arrebata la bandera y marcha hacia el foro. Rafael queda asombrado, mirándola.

El acto segundo se desarrolla en el interior de un teatro, donde los cómicos ensayan una obra. Entre ellos, y disfrazados para representar sendos papeles, se ocultan Rafael y Elena. Un par de policías entran en el lugar con objeto de buscar a Sanabria, y se quedan a ver el ensayo. Este resulta impecable, pero hacia el final irrumpe en escena un cómico que había estado ausente, y en voz alta, saluda por su nombre a la Marquesita de Albar. Los policías comprenden que Rafael no puede andar lejos, y prenden a Elena. Pero entonces, Rafael se despoja de su disfraz y se entrega. El cuadro siguiente nos presenta el interior de la cárcel donde está preso Rafael. Para libertarle, Gangarilla se ha disfrazado de vigilante, y Pirulí y Maravillas, fingiendo ser hermanas suyas, que vienen a hacerle una visita. Al mismo tiempo Elena entrega una carta a su mayordomo, Calatrava, para que logre llevársela a Rafael por medio de Gangarilla. Calatrava confunde a otro vigilante con Gangarilla y como la única solución que le queda es cometer un atraco y dejarse prender para poder ver a Rafael en la cárcel, sale y asalta, a nada menos que al bandolero Candelas. Este, en lugar de pedir auxilio o de agredirle, le entrega una onza de oro y prosigue su camino. Calatrava le reconoce al fin. Mientras, Gangarilla, que ha vertido polvos soporíferos en el vino de los vigilantes, aprovecha la falta de lucidez de éstos para abrir la puerta de la celda de Rafael. Un guardia da la señal de alarma, pero Rafael ha logrado huir.

El acto tercero se desarrolla en el interior de un parador-posada, en la carretera de Francia. Beben y bailan los comediantes. Rafael y Elena tienen proyectado escapar a través de la frontera, mientras Maravillas, en un rincón, está a solas con su dolor. Entra Luís Candelas, y Maravillas, sin poder contener su angustia, le pide urgente ayuda, confesándole que, en un momento de celos, y, por no perder a Rafael, le delató a la policía, que estará próxima a llegar. Candelas promete arreglarlo y va en busca de Rafael. El bandolero entrega a Sanabria un documento mediante el cual puede entrar sin dificultades en Italia, y al abrazarse los dos amigos, en señal de despedida, Candelas extrae el pasaporte de Rafael del interior de su chaqueta. Nada más finalizar esta escena, entra la policía. Candelas es preguntado si es él Sanabria, y el bandolero muestra su pasaporte, que es el de Rafael, quedando prendido en el acto. Todos acompañan a Rafael y Elena en su despedida, y Maravillas queda sollozando, preguntándose si alguien la quiso alguna vez. Y es Luís Candelas, quien, esposado, y al pasar por su lado, dice en un susurro que él la quiso siempre.

Las fuentes consultadas no son muy benévolas con el libreto, atribuyendo todo el éxito a la música de Alonso que construye su obra, sin un verdadero trabajo de cohesión musical, por acumulación de cantables pero con una eficacia total. Arnau se hace eco de la opinión del historiador Martínez Olmedilla quien dice que LA CALESERA se compuso con elementos preexistentes que en improvisada urgencia se encadenan para que la obra resultante pueda ser estrenada por Marcos Redondo, que en aquellos días actuaba en la Zarzuela. Y opina Arnau que “sea como fuere, lo cierto es que LA CALESERA acredita la personalidad de Alonso y todos los números de la partitura se mantienen a un nivel de fuerza expresiva pareja. Desde el “canto a la libertad” tan vibrante; la bella romanza del barítono, nada fácil, y el dúo de sopranos, tan bien cortado, hasta el garboso, arrastrante pasacalle de los chisperos que ha dado la vuelta al mundo, toda la música de LA CALESERA es un primor de inspiración fácil y amable”. Así lo cuenta Marcos Redondo “La música, del maestro Alonso, se caracteriza por una alegría deslumbradora, y en ella se han mezclado sabiamente números llenos de gracia y picardía, como el duettino cómico del segundo acto, con otros de solemne factura, como la pavana o la romanza que cantaba yo. Pero sobre todo destacan el pasacalle del chispero y el “Canto a la libertad”, sin duda el más conmovedor de todos. Es pues una música fresca, jugosa, y sobre todo llena de españolismo. Pero nada fácil, y susceptible de ser cantada con una variedad de gamas y una riqueza de matices que no puede dar más que el artista intérprete. Y yo tenía empeño en hacer de esos números algo inolvidable…..Desde el comienzo del primer acto, con una canción que bordó Cora Raga, seguida del dúo de tiples y del conmovedor “Canto a la libertad” no cesaron las manifestaciones de entusiasmo…..En el segundo acto gustó mucho el pasacalle coreado….así como el dúo, pero es en el tercer acto, de gran dulzura musical y de una línea melódica extraordinaria, donde tenía que jugármela, en un racconto no tan difícil en si como quise hacerlo yo. Lo conseguí, gracias a Dios, porque ya era dueño de mi mismo y me crecía tanto como el público se me iba entregando. Sé que empezamos a las diez y cuarto y el público desfilaba a las dos menos veinte”.

Índice de escenas

Zarzuela en tres actos, con los siguientes números musicales:

Acto I: 1. Preludio, introducción “Tadeo y Doña Carlota” (que glosa el episódico bofetón de la infanta, cuñada de Fernando VII, al ministro Calomarde) y coro general “se casa una maja señores”. 2. Romanza de Maravillas “Todos dicen que te quiero……Corre mulilla torda”. 3. Gavota “Usía no recuerda seguramente”. 4. Terceto de Rafael, Elena y Maravillas “No hay que temer por mi” que desemboca en el Canto a la libertad “No hay bien más hermoso que la libertad……Los esclavos de la tierra”.

Acto II: 5. Dúo cómico de Gangarilla y Pirulí “Es la Pipiripona……pobre sacristán”. 6. Escena “He aquí los nuevos cómicos” y canción de Calatrava “Pim pom, pim pom…. Tu cuerpo gitano”. 7. Dúo de Maravillas y Rafael “El veto a mi amor sincero….Maja ya no puede ser…..Flores de azahar has de ver en tu vida brotar”. 8. Pasacalle “Dice el rey que le debo guardar….Yo no quiero querer a un chispero”. 9. Terceto de Rafael, Maravillas y Elena “¡Atrás, atrás! Nadie ha de osar”. 10. Romanza de Rafael “Sin alma viven los presos”. 11. Dúo cómico de Pirulí y Gangarilla “Críspulo se ha casado….Arremángate pa pasar el río”. 12. Final del acto II “No me cortejes niña por la ventana”.

Acto III: 13. Escena cómica “Por mi dices, Elías…Un fraile del convento salió por vino”. 14. Dúo cómico “Soñé yo anoche”. 15. Racconto de Rafael “Agua que río abajo marchó…..Tu me puedes olvidar, yo jamás te olvidaré”.

El número 14 no viene en ninguna grabación ni tampoco figura en el libreto conocido. El número 6 no figura en la versión completa de Columbia.

Personajes

Detallo los principales:

Maravillas: Cómica llamada “La Calesera” enamorada de Rafael. Soprano
Elena: Marquesa de Albar, también enamorada de Rafael. Mezzosoprano.
Rafael: Apuesto liberal y conspirador. Barítono
Pirulí: Novia de Gangarilla. Tiple cómica.
Gangarilla: Novio de Pirulí. Tenor cómico.
Calatrava: Mayordomo de la marquesa. Tenor cómico menos para el nº. 6 de la obra que precisa un bajo.
Luís Candelas: Idealizado bandolero. Actor.

Discografía

Basado sobre todo en la sección discográfica de esta página web, y buscando más bien el dato de identificación que la rigurosidad a veces difícil por la disparidad encontrada en las distintas fuentes consultadas, detallo las versiones siguientes:

La voz de su amo 1925: Dirige Francisco Alonso y cantan Sra. López Muñoz, Adriana Soler, Sr. Estarelles, Antonio Palacios y Eduardo Marcén.

Odeon 1926: Dirige Francisco Alonso y cantan Ofelia Nieto, Marcos Redondo, Pablo Gorgé y C. Viladoms. En realidad es una amplia selección en la que faltan muchos números pero en la que, curiosamente, se escucha, una canción de Calatrava “Pim pom….Tu cuerpo gitano” que no se canta en la versión de Columbia, escudriñando las fuentes resulta que el nº. 6 de la obra es una escena en que el tenor Calatrava tiene que hacerse pasar por bajo de la compañía, razón por la cual en el estreno figuró Eduardo Marcén como Calatrava salvo en ese número que lo cantó Joaquín Torró. Blue Moon que ha editado en CD esta versión, señala en su cuadernillo que el dúo de Maravilla y Rafael y la romanza de este son del sello REGAL, pero yo aun tengo ese disco de pizarra, con la numeración que indica, y es de ODEON.

Columbia 1959: Dirige Indalecio Cisneros y cantan Pilar Lorengar, Teresa Berganza, Manuel Ausensi, Julita Bermejo, Gerardo Monreal y Gregorio Gil. La página www.operadis.info/data la grabación en 1956, al parecer equivocadamente, pues las grabaciones de ese sello hasta la muerte de Argenta en 1958 las dirigió el eminente músico de Castro Urdiales. El catálogo de la Biblioteca Nacional ofrece la fecha marcada de 1956.

Como grabaciones históricas señalo:

Caja General de Granada 1987: Se trata de una selección dentro de la grabación en “casete” del Concierto Homenaje al Maestro Alonso celebrado en el Auditorio Manuel de Falla de Granada el 9-6-87 en el que, bajo la dirección de Moreno Buendía cantan Josefina Meneses y Mari Carmen Ramírez.

De la Romanza de Rafael “Agua que río abajo marchó” destaco las interpretaciones de Miguel Fleta para la Voz de su Amo en 1927, la de Francisco Kraus publicada en varios sellos a partir de 1972 y una de Luís Sagi-Vela que no puedo precisar más datos pues la grabé de Radio Clásica.

Del Dúo de Elena y Maravillas señalo la magnífica versión de Ana María Sánchez y María José Montiel, para el sello RTVE en 2006.

Bibliografía

He utilizado la siguiente:

“Diccionario de la Zarzuela”, coordinado por Emilio Casares Rodicio.
“El libro de la zarzuela”, de editorial Daimon.
“Historia de la zarzuela”, volúmen II, de Juan Arnau (Zacosa).
“Un hombre que se va” de Marcos Redondo, páginas 124 a 126. Editorial Planeta 1973
“Francisco Alonso” de José Montero Alonso. Espasa Calpe 1987.
“La Calesera” comentario anexo al vinilo de Columbia. 

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